OPINIÓN

SISTEMAS DE ALERTAS CONTRA  LA INEFICIENCIA Y LA CORRUPCIÓN 


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POR: ASTOLFO SANGRONIS GODOY , MIÉRCOLES, 08/07/2015.

astolfosangronis@yahoo.com

El Estado venezolano recibido por el presidente Chávez tenía (y tiene) dos características propias del Estado adeco-copeyano instaurado durante cuatro décadas, el burocratismo y la corrupción. Estos enemigos internos carcomen al gobierno revolucionario ya que, repitiendo esa lógica, en muchos casos la respuesta del Estado queda condicionada a la “ayuda” de un gestor que puede saltar los trámites que el ciudadano común no puede justificando así esa “ayuda”. La falta de indicadores de gestión en el gobierno permite que estas practicas se sigan realizando y vemos entonces como una serie de oportunistas llamados “matavotos” se aprovechan de la falta de seguimiento a sus gestiones y terminan agravando los problemas, al mismo tiempo que se apropian de los recursos del Estado.

Quienes seguimos al presidente Chávez pudimos aprender como en cada acto, decisión o decreto, siempre se repetían constantes que marcaban la diferencia con los gobiernos anteriores. Chávez puso toda la capacidad del Estado al servicio del pueblo, en satisfacer sus necesidades y mejorar la calidad de vida. Siempre comparaba como estaba antes y después de ser transformada una realidad por el gobierno, no sólo comparaba sino que explicaba que causó el problema y como se le daba solución. Él mismo reconoció que muchas veces sus decisiones no llegaban a su fase final, lo que ocasionó el cambio de algunos ministros o directivos que resultaron ser flojos o corruptos como Baduel y Miquilena.

El actual gobierno carece de un Sistema Nacional de Indicadores de Gestión. Si bien es cierto que cada empresa pública maneja indicadores de gestión estos no están integrados en un marco general de avance y seguimiento, cada ente desde una escuela pública hasta PDVSA se debe de manejar en base a indicadores que reflejen el avance del estado actual hacia el estado esperado. ¿Qué tan bien funciona una escuela? Con respecto a qué? A la matrícula? A cantidad de baños limpios? A la calidad educativa? Qué porcentaje de escuelas funcionan en un 100%?. Lamentablemente esta pregunta no puede ser contestada. Lo mismo sucede en otros entes públicos como los CDI ¿Cuántos funcionan al 100%? También vemos dicho problema en las empresas nacionalizadas, ¿qué porcentaje de cumplimiento de las metas tienen estas empresas?

Es importante aclarar que el hecho de no tener indicadores de gestión con un criterio común e integrados al Plan de la Patria no quiere decir que no se esté funcionando de manera correcta y se estén cumpliendo las metas, lo que significa es que no tenemos un panorama general del comportamiento de la gestión de gobierno. La falta de seguimiento a la gestión de políticas públicas permiten a los oportunistas asumir el control de una empresa y usufructuar sus recursos, cuando se detecta que la gestión no sirve ya se han perdido millones de bolívares o dólares y el matavotos generalmente es “castigado” quitándole el cargo y “obligado” a tomar una vacaciones hasta ser asignado a otro puesto, ya que el porcentaje de directivos presos por corrupción o ineficiencia es muy bajo.

Mientras no se genere un sistema de alertas y seguimiento eficiente la gestión de un ente o empresa pública queda a la suerte de la persona asignada. Si es comprometida con la revolución y tiene la capacidad técnica hará una gestión digna del respeto del pueblo y el legado de Hugo Chávez, de lo contrario veremos como se repite una gestión adeco-copeyana disfrazada de rojo. Chávez estaba conciente de los argumentos recién expuestos por lo que decidió crear el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno, precisamente para seguirle la pista a las decisiones del gobierno revolucionario y depurar los matavotos que siguen vivitos y coleando. En la actual coyuntura es imprescindible que este ministerio complete esta tarea que aún está pendiente.